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SATÉLITES: CORTE SUPERIOR DE JUSTICIA DE LIMA NORTE: LA LEY ES LETRA MUERTA Y LA ATENCIÓN AL PÚBLICO ESTÁ HASTA EL PERNO COMO CONSECUENCIA DE ELLO

Foto del 7 de febrero de 2022. Edificio casi fantasma. Pero así no lo entienden los guardias ¿o será paranoia?

Esto que ocurrió el día 7 de febrero de 2022 a horas de la mañana (casi al medio día) en que el personal de seguridad de la garita de prevención de la Corte Superior de Justicia de Lima Norte no permitieron el ingreso a dicho edificio a este escriba junto con una compañera de la universidad, solo es una muestra de que funcionarios y servidores públicos tienen un siniestro repelente que les impide conectar con lo que manda la ley, y que sobre todo los aleja del sentido común. 

Eso del principio de informalismo que establece que las normas de procedimiento deben favorecer a las pretensiones de los administrados (principio de informalismo del TUO de la Ley n.° 27444) o que nadie está obligado a hacer lo que la ley no manda, ni impedido de hacer lo que ella no prohíbe (art. 2, inc. 24, acápite a de la Constitución), sencillamente es letra muerta. Aquí mostramos unos videos como muestra de ello y proponemos soluciones.

Primer video. Día lunes 7 de febrero del 2022. Inicia a las 11:03:24 Hrs.

Sucede que quería ingresar con mi compañera de universidad para orientarla para que pueda obtener un reporte de expediente de un caso penal que ella está siguiendo por cuestiones de trabajo, nada más sano (o inocente) que tratar de ayudar a una estudiante de Derecho que apenas pueda ubicar un expediente propio de la jurisdicción, Lima Norte, y así poder leerlo y tomarle fotos.

Sin embargo, en la entrada, además de los guachimanes, estaba una señora Rosmery HONORES SAAVEDRA y que de ya aclaro que no tengo nada en contra de ella, de su régimen laboral, etc., sino que su conducta es solo un síntoma de que la atención y orientación al público es lo último en que piensan quienes asumen cargos superiores de administración. Porque finalmente tanto los jefes de Recursos Humanos o la presidenta de la corte, tienen todo el derecho de verificar qué tan bien se está atendiendo al administrado, ese que hace el esfuerzo por llegar hasta la av. Carlos Izaguirre n.° 176 para averiguar el estado de un proceso, darle impulso, entre tantas otras cosas que, por “máxima de la experiencia”, sabemos que sino se hacen, el caso duerme el sueño de los justos o puede ser víctima de un archivamiento indebido.

De esta RECAS (sobre los funcionarios de la CSJLN, ver este enlace) rescato frases que reflejan perfectamente ese síntoma: 
1. Segundo 0:18 “Hay disposiciones por vacaciones judiciales y por eso se restringe el ingreso…”
2. Segundo 0:51 “Nosotros cumplimos nada más las disposiciones…”
3. Minuto 1:53 “Ellos nos controlan…”
Es decir, no solo no son capaces de mencionar la pinche norma que prácticamente castiga a los administrados y los convierte en una suerte reos que están ingresando a un penal, harto controlados, y que impone una absurda prohibición (de no ingresar de dos, a pesar de estar vacunados contra la COVID19 y tener mascarilla KN95 bien puesta), sino que tampoco tienen las normas a la mano, seguro a lo mucho tendrán un Condorito o un Trome a la mano (o una revista porno debajo del escritorio quizá), pero normas administrativas del lugar donde trabajan, manan. 

Pero lo peor es que ni siquiera son capaces de aplicar el sentido común frente a una situación donde el administrado busca satisfacer un derecho o interés ante la institución pública en la cual ellos trabajan; en general (salvo raras excepciones donde hay un buen trato) el personal de esta corte, por citar un caso, son robots que están programados para joder al usuario. ¿Puede Ud. entender acaso amigo lector que una persona de seguridad afirme que por vacaciones de estos el ingreso se restringe a menos personas? Si es obvio, y fastidia volver a precisarlo, que a menos funcionarios laborando menos aforo laboral y por tanto más usuarios pueden ingresar. Como dicen “En Perú el sentido común es el menos común de los sentidos”.

Una norma vinculada: suficiente para desasnar

La RESOLUCIÓN ADMINISTRATIVA Nº 000020-2022-CE-PJ que tiene el largo título de Prorrogan vigencia del Protocolo denominado “Medidas de reactivación de los órganos jurisdiccionales y administrativos del Poder Judicial, posterior al levantamiento del aislamiento social obligatorio establecido por el Decreto Supremo N° 044-2020-PCM, y prorrogado por los Decretos Supremos Nros. 051 y 064- 2020-PCM”, y disponen diversas medidas administrativas  tiene nueve artículos en su parte considerativa y siete artículos en su resolutiva.

De arranque podemos afirmar que el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial no ha impuesto ninguna prohibición: basta utilizar el buscador de palabras para el archivo PDF y darse cuenta de ello, y siempre recordar: “no hay nulidad sin texto”. Lo que se hace extensivo a “no hay prohibición sin texto”, más todavía si la Constitución lo reconoce en el art. 2, inc. 24, acápite a. Ni vuelta que darle.

Y sobre las vacaciones judiciales del Poder Judicial para el año 2022 (RESOLUCION ADMINISTRATIVA N° 000413-2021-CE-PJ de fecha 10 de diciembre del 2021) tampoco hay ninguna prohibición pues, de la boca de la funcionaria encargada de seguridad ha salido puras sandeces, reitero, por falta de control de quienes mandan en la casa (la corte) y porque no le han enseñado cuáles son sus derechos, deberes y prohibiciones. Si tuviera los instrumentos de gestión a la mano se despejarían los miedos y las dudas.

Segundo video. Día lunes 7 de febrero del 2022. Inicia a las 11:36:41 Hrs.

Soluciones

Tener un anillado a la mano con todas las normas recientes vinculadas a la atención a los usuarios y a las formas de administración en su lugar de labores, así como otro anillado con los correspondientes instrumentos de gestión para que conozca qué es lo que realmente está prohibido, qué es lo que sí puede hacer y lo que no, y qué derechos tiene tanto él como el administrado, que es el que va a atender. Y a eso añadirle que tanto el de Recursos Humanos o el alguien con funciones similares, no esté todo el día en la oficina y salga a verificar cómo está la atención al público, y todavía en una institución importante como lo es el Poder Judicial. Que se entierre ese maldito chip del empleado que piensa que es un feroz guachimán y que los administrados en general son aparentes enemigos con pretensiones sombrías. Que se incluya el chip del empresario: el cliente siempre tiene la razón, o en este caso el administrado: el siempre sufrido justiciable. 

Grecia Paola QUESQUÉN ESPINOZA

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